Franco Malacisa, un chef argentino, inauguró Brazza en Madrid el 1 de octubre de 2025, fusionando las tradiciones argentinas de la parrilla con los frescos sabores mediterráneos. Eligió Madrid por su dinámico panorama gastronómico y su economía estable, lo que la convierte en una plataforma de lanzamiento ideal para su proyecto. Su hijo Donato le ayuda a gestionar el día a día del local, aportando un toque familiar y personal. Con planes de abrir entre siete y ocho restaurantes más, las ambiciones culinarias de Malacisa en Madrid no han hecho más que empezar.
El panorama gastronómico madrileño dio la bienvenida a un nuevo protagonista el 1 de octubre de 2025, cuando el chef argentino Franco Malacisa inauguró Brazza, su primer restaurante en la capital española. La iniciativa supuso un paso audaz para Malacisa, quien se trasladó desde Argentina con una visión clara: llevar la rica cultura gastronómica de su país a una de las ciudades gastronómicas más interesantes de Europa.
Madrid, conocida por su animada escena gastronómica y sus amantes de la comida más atrevidos, resultó ser el escenario perfecto.
La decisión de Malacisa de abandonar Argentina no fue tomada a la ligera. La economía más estable de España desempeñó un papel importante, ya que ofrecía un entorno más seguro para invertir en un nuevo negocio. Pero más allá de las consideraciones económicas, la energía de Madrid y su apertura a las influencias gastronómicas de todo el mundo la convirtieron en el hogar ideal para sus ambiciones.
La economía estable de España sentó las bases, pero la apertura culinaria de Madrid selló la decisión.
La ciudad es un lugar donde prospera la innovación culinaria, y Malacisa lo reconoció desde el principio. Vio la oportunidad de introducir las tradiciones argentinas al tiempo que ampliaba los límites de cómo esas tradiciones podían plasmarse en un plato europeo.
La carta de Brazza refleja exactamente ese espíritu. Las carnes a la parrilla, piedra angular de la cocina argentina, comparten protagonismo con el marisco fresco y los sabores mediterráneos**, creando una experiencia gastronómica que resulta a la vez familiar y estimulantemente nueva.
Es el tipo de comida que te hace sentir como en casa y, al mismo tiempo, te invita a la aventura, lo cual no es poca cosa. Malacisa ha logrado honrar sus raíces sin quedarse estancado en ellas, y los comensales madrileños salen ganando.
Dirigir un restaurante rara vez es una tarea en solitario, y Malacisa lo sabe bien. Su hijo, Donato, desempeña un papel activo en la gestión de las operaciones diarias de Brazza, aportando un compromiso familiar a todos los aspectos del negocio.
Esa dinámica añade una calidez personal al restaurante que va más allá de la comida en sí, haciendo que Brazza se sienta como algo más que un simple lugar para comer.
De cara al futuro, Malacisa no se va a quedar en un solo local. Sus planes incluyen abrir entre siete y ocho restaurantes más en Madrid, cada uno diseñado para ofrecer una experiencia gastronómica distintiva. En línea con las tendencias actuales, pretende incorporar la automatización en las operaciones, mejorando la eficiencia y reduciendo los costes.
Es un objetivo ambicioso, pero acorde con la envergadura de su visión. No se limita a abrir restaurantes; está construyendo una presencia culinaria en una ciudad que premia la creatividad y la calidad.
Madrid ha demostrado ser un destino acogedor para el talento de todo el mundo, y Franco Malacisa parece decidido a aprovechar al máximo esa oportunidad, restaurante a restaurante.





